ARTE EN LA CALLE
25 de Abril de 2007
Hoy he pasado sobre las cinco de la tarde por la Plaza del Ensanche. Como es habitual, la plaza estaba llena de gente: chavales jugando en torno al kiosco, mayores sentados en los bancos, gente que iba y venÃa… y en medio de todo ese ajetreo la figura tranquila de Don PÃo Baroja.
Me ha gustado verlo allÃ, observando el ir y venir de la vida irunesa y he pensado en lo bonito que fue el acto de colocación de esa estatua. Bonito y sobre todo emotivo, porque en él recuperamos el espÃritu del PaÃs del Bidasoa que tanto le gustaba al escritor. Se figura ya se ha incorporado a nuestro paisaje y la presencia silenciosa de PÃo Baroja, un hombre de personalidad singular, como la de los iruneses, nos acompaña en pleno centro.
Esta ha sido sólo una de las esculturas colocadas en los últimos tiempos en la ciudad. Y es que si la personalidad de los iruneses es fuerte queremos que la de sus calles también lo sea y pequeños detalles como el de Baroja o las Sirenas de la calle Aduana, entre otras, han ido enriqueciendo nuestro paisaje diario y dotando a nuestros rincones de mayor notoriedad. Es la lÃnea que queremos seguir. Continuar mejorando la urbanización de nuestro centro y nuestros barrio y hacerlo además con detalles enriquecedores como el de acercar el arte a nuestras calles.






