La remodelación que hemos hecho en Urdanibia es una de esas obras “diferentes”. Uno de esos proyectos que te suponen una satisfacción añadida por saber que estás contribuyendo a algo positivo y necesario. Porque te das cuenta de que por fin algo se mueve en el espacio más entrañable de Irun.

Es una obra sobre la que hablamos mucho, antes de ponerla en marcha. Reuniones, exposición, propuestas… y sobre todo opiniones en la calle. Ni sé la de veces que en estos últimos meses he estado en Urdanibia hablando con vecinos, hosteleros y comerciantes.

Sé que es una renovación urbanística, pero tengo la certeza de que va a ser algo más que eso. Teníamos una deuda con nuestra Parte Vieja que ha pasado momentos duros que han ido haciendo desaparecer el ambiente y el bullicio de tiempos pasados.

Pero la semana pasada, primero con la reunión abierta que mantuvimos con los vecinos, y el sábado con la vuelta del mercadillo, me di cuenta de que algo ya ha empezado a cambiar en nuestra Plaza de Urdanibia.

Hay nuevas sensaciones e ilusiones, porque la plaza está preciosa y mantiene sus señas de identidad, porque los vecinos se sienten orgullosos de ella, porque Irun sabe que es un lugar especial. A pesar de la lluvia vi verdadero entusiasmo en los responsables de los puestos del mercadillo y también ganas, en los iruneses que recuperaron sus compras en la plaza.

Queda mucho por hacer, y es responsabilidad es de todos, pero sé que entre las actividades que  queremos que se sucedan en la plaza en los próximos meses, el nuevo espacio creado, las ayudas que queremos poner en marcha para impulsar la apertura de nuevos comercios, etc,  se va a consolidar ese ambiente especial de optimismo e ilusión que ya se nota en Urdanibia.

Mercadillo (3)